Estudio electroencefalográfico: “En el punto de mira

 

Recientemente un conocido programa de la TV (“En el punto de mira”), recurría a nuestras instalaciones para realizar un estudio electroencefalográfico a uno de sus reporteros, que apareció en el episodio “Tráfico de medicamentos”, en el que se explicaba el efecto de las benzodiacepinas y su asociación con determinadas drogas sobre el funcionamiento del cerebro.

 

¿En qué consiste un estudio electroencefalográfico?

 

Es una prueba que permite evaluar la función cerebral, que se registra en forma de actividad eléctrica o sucesión de ondas que cambian con el tiempo. Esta actividad se registra en condiciones basales de reposo, en vigilia o sueño, durante diversas activaciones y su respuesta ante determinados estímulos.

 

¿Cuándo está indicada su realización?

 

El electroencefalograma (EEG) permite valorar cambios funcionales que se encuentren en relación con el grado de maduración cerebral (de especial utilidad en niños pequeños), del estado en el que se encuentre la persona que se realiza la prueba (vigilia, sueño), y diversas variantes que pueden ser interpretadas como fisiológicas o patológicas.

Puede resultar de gran interés para diferenciar cuadros con automatismos aparentemente similares (crisis focales con alteración del nivel de consciencia, trastornos psicógenos, parasomnias…), sospecha de crisis convulsivas, diagnóstico, tipificación y seguimiento de los síndromes epilépticos, episodios bruscos de alteración de la memoria no explicados o de origen dudoso, disminución o pérdida de consciencia, trastornos del neurodesarrollo, enfermedades metabólicas, infecciosas o degenerativas del sistema nervioso central, enfermedades cerebrovasculares e hipoxia cerebral, traumatismos craneoencefálicos, valoración y seguimiento de signos de disfunción focal, asociados o no a lesiones ocupantes de espacio, siempre apoyado en las pruebas de neuroimagen y la correlación entre ambas técnicas.

También se emplea para valorar los cambios producidos en el tiempo, por lo general para comprobar la eficacia de un tratamiento o las variaciones en la evolución de la enfermedad que se esté estudiando.

 

¿Sustituye a las pruebas de imagen?

 

En absoluto. Cada técnica tiene su utilidad. Los cambios detectados por el EEG conllevan un alto valor diagnóstico y pronóstico como prueba funcional de la actividad cerebral, y por eso sigue teniendo sus indicaciones clínicas a pesar del avance tecnológico de otras pruebas, como el escáner o la resonancia.

En los últimos tiempos se está produciendo un avance en el análisis matemático de la señal electroencefalográfica: el EEG cuantificado (QEEG), que aporta información que de otra forma sería muy difícil o imposible de estudiar con el análisis visual convencional. En ocasiones también se superpone la actividad eléctrica a la imagen del cerebro, por lo cual son pruebas que se complementan.

 

En el punto de mira

¿En qué consiste la prueba?

 

Estudio electroencefalográfico: “En el punto de mira” : El estudio habitual se realiza sentado, tras la colocación de los electrodos en unos puntos establecidos del cuero cabelludo, siguiendo el denominado Sistema Internacional 10/20, basado en porcentajes de la distancia entre dos puntos específicos de la cabeza del propio paciente.

En nuestra unidad solemos utilizar (salvo en los estudios de sueño), unos gorros que incorporan los electrodos.

Tras la colocación del gorro se introduce un gel conductor a través de los pequeños orificios de cada electrodo mediante una pequeña aguja roma (sin punta).

Opcionalmente, y dependiendo del estudio, se pueden añadir otros sensores. El más constante es el registro de la actividad cardiaca mediante dos electrodos adhesivos de electrocardiograma.

La mayor parte del tiempo, se permanece en reposo, con los ojos cerrados. Debido a la presencia de pequeños movimientos oculares involuntarios, en ocasiones es necesario mantener sujetos los párpados con los dedos, en caso de que provoque una excesiva alteración en la señal obtenida.

Es posible realizar múltiples activaciones físicas, biológicas o farmacológicas. Las más habituales, aunque no tienen por qué realizarse en todos los casos son la hiperventilación (respirar hondo durante pocos minutos), o la estimulación luminosa intermitente, mediante una lámpara que emite destellos a diferentes frecuencias.

Se pueden comprobar, asimismo, las variaciones experimentadas ante determinados estímulos (apertura y cierre de los párpados, estímulos auditivos), y maniobras (cálculo mental, entre otras).

Analizamos las características de la actividad de fondo en función de la edad, su reactividad, posibles asimetrías interhemisféricas, anomalías focales o generalizadas, y si son intermitentes, persistentes o paroxísticas.

Evaluamos la correlación electroclínica de los hallazgos. Siempre que es posible, se establece una orientación diagnóstica, evolutiva, pronostica y terapéutica.

La prueba suele tener una duración, en condiciones normales, de unos 20-30 minutos. La entrevista médica, así como la colocación y retirada de los electrodos incrementa el tiempo total a un máximo aproximado de una hora.

 

¿Tiene efectos secundarios?

 

Durante la realización de la prueba se realizan una serie de maniobras para favorecer la aparición de posibles alteraciones latentes en el registro.

Por este motivo, toda sensación extraña o molesta debe ser transmitida al personal sanitario en el momento en que se produce.

Esto es especialmente importante en pacientes que hayan presentado algún tipo de crisis convulsiva con anterioridad.

La fase de hiperventilación puede provocar sensación de mareo y fatiga, aunque por lo general es bien tolerada.

Toda enfermedad cardiaca o respiratoria (insuficiencia cardiaca, arritmias, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica…), debe ser comentada antes del inicio de la prueba para valorar la indicación de la realización de esta fase.

La colocación de los electrodos puede provocar, en personas con pieles extremadamente sensibles, pequeñas laceraciones o arañazos debido al raspado.

 

Para información adicional o dudas al respecto pueden contactar con nosotros sin compromiso desde este enlace.

 

Información: Dr. Francisco Martínez Pérez

Médico Especialista en Neurofisiología Clínica

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