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El síndrome de piernas inquietas | Tratamientos en Madrid

Tratamientos del síndrome de piernas inquietas en Madrid. Médicos especialistas en trastornos neurofisiológicos y del sueño.

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Tratamiento farmacológico

Opioides, dominérgicos y moduladores se utilizan para aliviar los síntomas de las piernas inquietas, sin que sirvan para curar esta patología.

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Neuromodulación

Esta técnica no invasiva de estimulación magnética transcraneal interviene en la excitabilidad de la corteza cerebral para atacar el problema.

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Estados carenciales

El aporte de hierro, sustancia muy ligada al desarrollo de las piernas inquietas, ayuda a mejorar el pronóstico en muchos casos.

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clínica de especialistas en piernas inquietas

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom (EWE) es un trastorno sensitivo-motor de tipo neurofisiológico que afecta sobre todo a las piernas. Está ligado preferentemente al reposo de tarde-noche, y se alivia con el movimiento de zona afectada, al menos mientras se mueva. Esto provoca con frecuencia una falta crónica de sueño nocturno, causa fundamental por la que los afectados consultan al médico en primera instancia.

Se trata de una enfermedad que afecta a algunos mecanismos de funcionamiento a nivel del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), con una prevalencia del 5-10% de la población mundial, y es el doble de frecuente en el sexo femenino. Además de a adultos, puede afectar a niños y adolescentes y suele empeorar con la edad. El interés por este síndrome y su tratamiento es relativamente reciente y se ha desarrollado en especial en los últimos diez años.

El SPI No es un problema vascular, muscular, óseo o de las articulaciones. Tampoco se debe a causas psicológicas. Aunque se desconoce su origen, se encuadra en las patologías de origen neurológico.

Síntomas y efectos del síndrome de piernas inquietas

Esta patología tiene efectos muy significativos sobre la salud física y psicológica y la calidad de vida de los afectados. Los pacientes describen una necesidad imperiosa de mover las piernas y una sensación desagradable, con hormigueo, cosquilleo, dolor, picor o calambres. También pueden darse episodios descritos como descargas eléctricas, pinchazos, presión o frío-calor. Todo ello genera inquietud, desasosiego y nerviosismo. El movimiento alivia esta sensación, que suele darse cuando la persona está sentada o tumbada habitualmente en las horas de reposo de la tarde y la noche, pero esta situación condiciona su vida social y su descanso.

Trastornos del sueño

Es una de las causas más frecuentes, si no la que más, de que el afectado acuda al médico, por su carácter angustioso. La falta crónica de sueño es motivo de alteración de la calidad de vida y de otros problemas de salud.

Afecciones psicológicas

Por su naturaleza, este tipo de patologías genera alteraciones en los estados de humor de los pacientes, que son propensos a cambios más radicales. El SPI acaba disminuyendo el rendimiento diurno de los afectados así como su concentración. En muchos casos esta situación de alteración de la vida familiar y social puede derivar en depresión o ansiedad.

Complicaciones cardiovasculares

A la larga, el síndrome de piernas inquietas se relaciona con mayor probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares e hipertensión arterial. Del mismo modo, esta enfermedad predispone a la diabetes y la obesidad.

Enfermedad de Alzhéimer

Por último, se sabe que el SPI conlleva un mayor riesgo de padecer alzhéimer en edades más avanzadas y puede relacionarse con demencias seniles debido a las alteraciones del sueño.

Principales tratamientos del síndrome de piernas inquietas

Tratamientos farmacológicos

  • No son curativos, pero sí sintomáticos para casos moderados y graves. Los moduladores de los receptores alfa-2-delta como pregabalina y gabapentina están indicados para pacientes jóvenes con vista a enfermedad duradera. Mientras, los fármacos agonistas de receptores dopaminérgicos (rotigotina, pramipexol y ropinirol) son más potentes y mejor tolerados en el corto y medio plazo, pero no así en el largo. Puede conllevar como efecto paradójico síntomas de aumento o potenciación de la enfermedad.Los opioides se utilizan en casos graves en los que no hayan funcionado otros tratamientos. Tramadol y oxicodona son los principales. Asimismo, los hipnóticos de la familia de las benzodiacepinas (Lorazepam, diazepam, clonacepam, etc) se usan para mejorar la calidad del sueño en casos de insomnio, si bien en corto plazo y sin que suponga mejora en la patología en sí.

Neuromodulación

  • El uso de técnicas de neuromodulación no invasiva terapéutica en el SPI-EWE ha surgido en los últimos años como una técnica prometedora. La estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) es una técnica empleada para modificar la excitabilidad de la corteza cerebral utilizando campos magnéticos. Se usa en otros casos de enfermedad neuropática como la fibromialgia reumática.

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Tratamientos higiénicos y de control de la rutina

  • En caso de sintomatología leve, estas medidas pueden ser de ayuda. En general, son aplicables a todos los casos, aunque en los graves resultarán insuficientes por sí mismas.

    Regular los horarios de sueño

    Baños de agua fríos o calientes

    Masajes en las piernas

    Técnicas de relajación

    Evitar estímulos una hora antes de dormir

    Ejercicio moderado a media tarde

    Eliminar cafeína, alcohol y nicotina

Estados carenciales

  • Los niveles de hierro están muy relacionados con el desarrollo del síndrome de piernas inquietas, por lo que su control está indicado para evitar que la patología vaya a más y para reducir sus efectos. Se puede aportar hierro por vía oral en comprimidos o en forma líquida durante un tiempo variable, de media tres meses. También, en casos de niveles especialmente bajos o carencia crónica, es posible recurrir a la vía intravenosa.

    Otros estados carenciales pueden influir son los valores bajos de Vitamina B12, ácido fólico y vitamina D. Al déficit de esta última se le ha dado especial importancia en los últimos tiempos, por su papel en mecanismos de neurotransmisión cerebral implicados en regulación del sueño y, específicamente, en las piernas inquietas.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome de piernas inquietas o SPI-EWE

¿Qué causa el síndrome de piernas inquietas?

Se desconocen las causas por las que se produce el SPI, si bien se apuntas distintas razones. Una de las principales hipótesis apunta a que el problema reside en una baja disponibilidad de hierro a nivel del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), por alteración de mecanismo de transporte del mismo. Ello provoca una alteración en la función de varias sustancias neurotransmisoras. Se relaciona con componentes genéticos, especialmente en la caso de pacientes que desarrollan la enfermedad a edades más jóvenes. Otras posibilidades apuntan a una disfunción en los ganglios basales y los niveles de dopamina de los neurotransmisores.

¿Si tengo calambres nocturnos puedo tener síndrome de piernas inquietas?

Existen varios imitadores del síndrome de piernas inquietas que, sin embargo, no tienen nada que ver con esta enfermedad a pesar de que sus efectos circunstanciales se asemejen. Los calambres nocturnos en las piernas, que padece un alto porcentaje de la población, pueden hacer pensar a quien los padece de manera frecuente que está ante un problema de SPI. No es así. El disconfort posicional o las polineuropatías periféricas también pueden llegar a confundirse. Sucede lo mismo con las radiculopatías lumbosacras. Si tienes dudas, consulta a nuestros especialistas en patologías neurofisiológicas.

¿Esiste mayor riesgo de padecer SPI-EWE en el embarazo?

El síndrome de piernas inquietas tiene el doble de afección en mujeres que en hombres y se ha contrastado que muchas desarrollan esta necesidad imperiosa de mover las extremidades durante el periodo de embarazo. Las molestias suelen ser más habituales en el tercer trimestre y pueden llegar a afectar a más del 25% de las mujeres gestantes. Esto se suma a las otras complicaciones del embarazo y puede influir en la calidad del sueño y el descanso de las embarazadas. En la mayoría de los casos, estos síntomas del SPI desaparecen una vez la mujer ha dado a luz o poco después. Eso sí, en caso de nuevo embarazo, la probabilidad de sufrir de nuevo piernas inquietas es más alta. 

¿A qué edad puede comenzar el síndrome de piernas inquietas?

El síndrome de piernas inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom (EWE) puede comenzar a cualquier edad, aunque la media de inicio se sitúa en los 27,2 años. A medida que aumenta la edad, la prevalencia aumenta. Muchos pacientes pueden arrastrar la enfermedad desde edades tempranas. De hecho, puede aparecer en bebés, en los primeros meses de vida. En el caso de los niños, lo más frecuente (63%) es que se manifieste entre los 5 y los 7 años. Cuanto antes aparezca, más relacionado suele estar con la carga hereditaria. En edades pediátricas, afecta por igual a varones y féminas, a diferencia de en adultos, donde afecta el doble a mujeres.

Especialistas en síndrome de piernas inquietas

Los mejores profesionales en neurofisiología y trastornos del sueño

Dr. Óscar Larrosa Gonzalo

Dr. Óscar Larrosa Gonzalo

Neurofisiología: Unidad del Sueño

“No sabría descubrirlo bien, pero desde luego es agotador y estresante. El síndrome de las piernas inquietas merece atención, y en Mip he encontrado al doctor Larrosa.”

Víctor Chaba

“En mi caso, tengo SPI desde hace muchos años. En la clínica me han ayudado con las rutinas y con medicamentos para mantenerlo dentro de lo tolerable.”

Anónimo

“Vine por recomendación y puedo decir que me han tratado con mucha empatía y con un trato exquisito, que es lo que se pide a los sanitarios.”

A.D.D.

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