El problema del término “Senil” en la demencia

“No diga demencia ‘senil’” aborda la problemática de englobar todas las causas que pueden producir demencia en una sola: la edad del paciente. Como afirma el doctor Cruz Jentoft, “a lo largo de la historia de la Medicina ha sido muy corriente encontrar el adjetivo “senil” tras el nombre de casi cualquier enfermedad que tuviera una mayor prevalencia en las personas mayores”.

 

Sin embargo, la realidad es que este tipo de enfermedades, como el Alzheimer, no son una carga ligada al envejecimiento. El avance de las investigaciones en los campos de la geriatría y la gerontología han ayudado a que el término “senil” se utilice en las enfermedades de mayor prevalencia en personas a partir de 60 años, y que se investiguen las causas que desencadenan estas patologías.

 

EL DIAGNÓSTICO, LA CLAVE PARA EL TRATAMIENTO

El doctor Cruz Jentoft habla en su artículo del papel de los médicos en el diagnóstico de las demencias. Como afirma, “el hecho de hablar de “demencia senil” puede hacernos creer a los profesionales, los pacientes y sus familias que la demencia es una situación normal e irremediable”. Sin embargo esto no es así, el diagnóstico certero puede ayudar a los pacientes y sus familiares a mejorar la sintomatología y a encontrar el tratamiento más adecuado para cada tipo de demencia.

 

Existen tratamientos específicos para la mayoría de las enfermedades demenciantes más frecuentes, como explica el Geriatra de MIP Salud, estos pueden parar o retrasar el deterioro cognitivo, mejorar la funcionalidad de los enfermos, reducir los síntomas que afectan al comportamiento y, por supuesto, mejorar la situación de los familiares y cuidadores.

 

Como afirma el doctor: “negar a una persona el derecho a un diagnóstico correcto lo más precoz posible y a un tratamiento específico para su enfermedad supone un perjuicio que podría entrar en el campo de la mala práctica”.

dejemos de hablar de demencia senil

LA ATENCIÓN PRIMARIA Y EL DIAGNÓSTICO DE DEMENCIA “SENIL”

Un enfermo de edad avanzada que haya sido diagnosticado con demencia “senil” tendrá menos probabilidades de conseguir un tratamiento específico que mejore realmente su calidad de vida. Además de esto, el doctor hace hincapié en la indiferencia que suscita este diagnóstico.

 

Según explica en el artículo, en una encuesta realizada a unos 600 médicos de Atención primaria en la Unión Europea, “demostró que los médicos generales tienen una mayor tendencia que los especialistas a considerar la pérdida de memoria como un suceso normal del envejecimiento”.

 

En realidad, esta tendencia está cambiando y cada vez son más los médicos de Atención Primaria que tienen una mejor actitud ante los pacientes y el diagnóstico. Sin embargo, estos médicos pueden encontrarse con obstáculos para cercar las causas y buscar el mejor tratamiento para los enfermos. Las barreras más comunes de las que nos habla el doctor Cruz Jentoft, apoyado por diversos estudios, son las siguientes:

 

Algunos médicos aseguran tener problemas para “para detectar los deterioros cognitivos en sus fases más precoces y distinguir si son anormales o no”

La interpretación de las pruebas cognitivas o la falta de confianza ante los conocimientos propios sobre la demencia.

Dificultades para derivar a los pacientes a los especialistas convenientes y los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento que supone esta derivación.

Falta de tiempo en las consultas que impide a los facultativos dedicarse a estos pacientes, lo cual también implica la falta de recursos para tratarles adecuadamente.

Estos son los problemas más importantes y comunes con los que se encuentran los médicos de Atención Primaria a la hora de tratar a un paciente con algún tipo de enfermedad demenciante. Además, también se enfrentan a dificultades a la hora de explicar el propio diagnóstico a familiares o afectados.

 

La demencia senil no existe y tenemos mucho que ofrecer a quien sufre una enfermedad demenciante

 

El doctor Cruz Jentoft afirma que, unido a todo esto, está la impresión de que, en España, el médico de Atención Primaria necesita más formación específica en demencia y también la falta de acceso del médico a algunas pruebas diagnósticas. Asimismo, también habla de  “la obligatoriedad de que la prescripción de determinados fármacos la hagan sólo algunos especialistas (neurólogos, geriatras o psiquiatras), algo especialmente doloroso ante la falta de acceso real al geriatra en muchas áreas sanitarias”.

 

Sin embargo, el doctor también aboga por la positividad en este sentido. Los avances en el campo de la investigación y en la conciencia de los facultativos supone también una buena noticia en este campo. Como él mismo afirma, el artículo pretendía “ser una pequeña llamada de atención”.

 

Con él, pretende reafirmar la importancia y la necesidad de mejora de la imagen del médico de Atención Primaria, ya que es el que “muestra habitualmente un mayor compromiso con el paciente y su familia ante cualquier enfermedad crónica, especialmente cuando ésta es invalidante”. Por ello demanda, “desde la humildad”, que cuando alguien hable de demencia “senil” sean ellos mismos los que afirmen que “la demencia senil no existe y tenemos mucho que ofrecer a quien sufre una enfermedad demenciante”.

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